Desde el siglo XVI, Japón estaba gobernado por un emperador. Pero las que tenían el poder eran las familias ricas, poseedoras de las tierras, que tenían bajo su mando a los samurái. El jefe de la familia más poderosa era conocido como el shogún.
Durante siglos Japón vivió aislado del mundo, resistiendo la influencia extranjera. A mediados del siglo XIX la situación cambió, las familias más importantes de Japón intentaron devolverle el poder al emperador y terminar con el shogunato. El shogún entregó el poder al emperador y en ese momento comenzó una nueva etapa histórica para Japón, conocida como la restauración Meiji.
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